viernes, 18 de noviembre de 2011

Grotta gigante


Bajábamos por la garganta de la tierra dejando encima de nuestras cabezas afilados incisivos blancos, e instintivamente disminuimos el tono para no hacer retumbar las tripas de la cavidad, para que esos cientos de colmillos no nos cayesen encima, que no rugiese el hambre.
En medio un péndulo hacía de campanilla, recubierto por una saliva de plástico, diré más: habían dos, uno no sería suficiente entre tantos dientes. Ésta es una cualidad innegable de lo grotesco: elevar las partes al cuadrado, si cabe al cubo; ¿tienes un perro? Añádele otra cabeza, ¿tienes una serpiente? Añádele otra lengua, ¿un pez? Ponle otro ojo, y si quieres hacerlo un poco más monstruoso basta que le añadas otro más.
Y allí estamos nosotros, descendiendo por su faringe, entre columnas de seca mucosa.


Cuanto más profundo íbamos, más profundizaba mi mente entre metáforas.

Se me ocurre que en el interior del ser, se encuentran a su vez otros tantos formando su figura de manera aparentemente inerte, como hace nuestro propio cuerpo.

Cambiando la lente a una visión microscópica, pero de macro sustancialismo, se me abre otro escenario. Dejando intacta la materia, mi imaginación cambia el diseño y emprendedora moldea otra fábula:

Ahora descendemos al interior de una cámara de debate, estamos justo en medio de dos fuerzas bipolares: por un lado, arriba, brilla un cielo refrigerado y se asoman las criaturas de fina porte y largo cuello. Por el otro, brota del subsuelo cuerpos amorfos de color barro llenos pliegues y verrugas, alimentados gota a gota por los ángeles. El coloquio comenzó hace siglos. En cuarentena reflexionan y discuten en un lenguaje anterior al tiempo. Mientras el cielo se abre. Preside en una posición central el más alto de los bultos, pensativo y silencioso. Pasamos sin molestar, seguimos procurando no hacer ruido, guardando el respeto requerido. Atónitos miramos sin poder escuchar nada. No sabemos en qué punto del debate están, en qué letra de qué palabra, ni cuándo llegará la sentencia… pero intuimos cual será. Se sigue deshaciendo el cielo.

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