domingo, 29 de enero de 2012


- Buenas tardes Billy. Ponme lo de siempre.
- Me temo señorita que no nos queda helado de chocolate, pero si quiere puedo hacer el batido de vainilla esta vez.
- Vale, lo que sea con tal de que esté bien cargado de azúcar. Hoy a sido un día duro.
- ¿Qué ha sido esta vez pequeña Liss? ¿Otra riña con Mr. Teddy?
- No no, Teddy y yo hemos hecho las paces, y esta vez para siempre. No me llames de usted por favor Bil, y menos hoy que he decidido no crecer nunca.
- ¡Esta sí es una decisión importante! ¿Estás segura de lo que dices?
- ¡Y tanto que lo estoy! En mis próximos cumpleaños soplaré siempre el mismo número de velas, y no pienso crecer ni un poquito.
- Pero si no te haces mayor nunca llegarás a ser princesa.
- Si yo no quiero ser princesa, ¡qué aburrimiento! No quiero pintarme la cara para estar bonita esperando a mi salvador, yo quiero pintarme la cara como una india y cacarear como Peter Pan, yo quiero aventuras.
- Aquí tienes tu batido.
- Esta mañana vi a mama muy triste, delante del espejo. Decía que debía comer menos y a la hora del almuerzo no ha comido más que cuatro trozos de lechuga. Oía hacer ruidos a su tripa y yo la pregunté “mamá, ¿por qué no comes si tienes hambre?” y ella me dijo “para ser una mujer bonita a veces es necesario hacer sacrificios”. Yo no quiero ser una mujer bonita, yo quiero batidos.
- Pero Liss, no tienes por que renunciar a los batidos querida.
- Billy, ¿alguna vez pasaste hambre para estar bonito?
- Jamás de los jamases
- Sí… mi papá tampoco. Quizá sea sólo una cosa de chicas, porque mi hermanita mayor tiene la misma obsesión. Las dos gastan un montón de tiempo y dinero en quitarse los pelos de las piernas y se hacen pupa, y se van a la peluquería y entonces no hay quien se acerque a ellas, porque no quieren despeinarse. Pero yo creo que están bonitas de todas las maneras. Pero los chicos no lo piensan, ¿o si Billy? Ellas sólo lo hacen por lo que piensen los chicos.¿Tú como chico qué piensas?
- Uf… me has metido en un verdadero aprieto, no sé muy bien qué decirte. Creo que con tu edad deberías jugar y disfrutar, y no pensar tanto en estas cosas.
- Pues entonces a mí me da igual lo que piensas. Tú y todos los chicos. Toma aquí tienes, cuatro caramelos y tres sugus. Quédate con el cambio. Hasta luego Bil.

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