Desde fuera explicaciones se evidencian y simplifican, se tientan leyes y se reducen las razones. Pero es desde dentro desde dónde se entiende.
He de reconocer que aquello que tachaba de contradictorio en otra gente, lo etiquetaba en mí como “incongruencia debido a la complejidad del ser”. Sí, palabras mayores, pero sé también reconocer los errores, uno de los más grasos fue el exceso de palabras. Hablamos tanto que acabamos por no decirnos nada, yéndonos por las ramas ocultamos las raíces del emblema. Y hasta aquí rebosan incomprensiones, pero confesiones pocas.
Adicta a la extremaunción, sólo confieso mis pecados cuando siento aproximarse la muerte. Sentenciaré sólo aquello que considere perenne. En el nudo aún todo puede cambiar, será la palabra final la verdadera. El nudo quedará en mi garganta.
Hacia dentro se colma el cuerpo de emociones y pensamientos. Hacia fuera sólo van los deshechos y alguna que otra tapadera.
El error fueron las palabras, además de por exceso también por defecto. Y a pesar de ello, la próxima vez que tenga tiempo no voy a decir nada. Prefiero mirarte sin más, y quizá robarte un beso.
"Déjame que te hable también con tu silencio
ResponderEliminarclaro como una lámpara, simple como un anillo"