lunes, 16 de enero de 2012

Sin tocar el suelo


Vivía entre películas, libros y sueños mientras su cuerpo goteaba por la alcantarilla y dejaba envejecer al tiempo. Volaba por mundos inciertos, se expandía su mente cual fluido sin contenido usando como olas el viento, transportándose como esporas, explorando alrededores, explotando en silencio.
Formaba un agujero negro, se diluía hacia fuera pero absorbía para adentro dando vueltas en espiral, flotando en el tedio de la contemplación inactiva de un escenario hueco.
Y así pasaba los días, decorando el muro opaco que forma la vida, desprendiéndose de su saliva para narrar los sucesos que acontecían, siendo portavoz de cuentos que otros desconocían, describiendo un acróstico que en vertical dictaba fantasía.
Pintaba, escribía, tintaba de su esencia todo lo que hacia su persona venía y así dejaba su aroma en el aire y armonizaba el contraste con una sonrisa ligera y una lágrima como lastre, ¡qué desastre! que mientras su estrella fugaz de tan viva y voraz moría por desgaste. La dejaba marchar, la veía desintegrarse… una esperanza menos, pero ¡ya vendrán más a este baile! Mientras tanto, que siga el trance.

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